Subsistir. Intentando respirar entre varios círculos ambiciosos, cada uno extrayendo su ideal, hasta que ese otro llega y te encierra sin avisar. No hay rutina, pues así es el laberinto donde no ves la salida, donde solo hay muros con retratos diferentes. Así es tu mundo, así es tu mente; cambios desenfrenados que conquistan, se marchan y vuelven.
